LA MUSICA ENTARTE RECHAZADA POR EL III REICH
Carlos A. Mora V
La historia que es memoria, nos recuerda algunos acontecimientos relevantes que se sucitaron , por ejemplo en 1933 , conm la llegada de los nazis al poder en Alemania, que se dice puso punto final a uino de los períodos de más intensa actividad cultural de ese siglo caracterizado por la multitud de movimientos y estilos.
Se indica que en música como sus hermanas las artes plasticas y la literatua, la represión no se hizo esperar: los músicos de origen judío o adscritos a las tendencias modernas debieron marchar al exilio, mientras la ejecución de su obra era prohibida. Nosa recuerda la revista Amadeus, que tal fue el caso de Schoenberg, Zemlinsky, Krenek, Goldschmidt, Weill, Eisler y Korngold. Algunos de los que no pudieron escapar fueron internados en campos de concentraciçon ¿Ullmann, Schulhoff, Krasa) donde murieron, mientras otros buscaron refugio en un doloroso exilio interior, en el silencio. como Anton Webern y Alban Berg, ambos judíos.
elpais.com al respecto comenta, que justamente a partir de 1933, concreta Huynh, el régimen nacionalsocialista comenzó la depuración sistemática de la vida cultural "con la imposición de un ideal estético basado en la supremacía de la raza aria", una "revolución conservadora" que cristaliza alrededor de los valores del clasicismo y la gran tradición romántica. Fuera de este círculo quedan las corrientes expresionistas, abstractas y realistas, así como la música atonal, rechazadas y asociadas a la "degeneración".
Aparece el término "arte degenerado" , que se acuña en la exposición organizada en Múnich en 1937, en la que se condenan el arte abstracto, el dadaísmo y pintores representados en la exposición como George Grosz u Oskar Kokoschka. La música también tuvo su exposición equivalente un año después en Düsseldorf, en la que se ataca la internacionalización del jazz o la opereta judía.
Tras "reescribir" la historia de la música, de la que desaparecen los compositores de origen judío, como Mendelssohn, Meyerbeer, Offenbach o Mahler, toma cuerpo la idea de "la superioridad natural de la música alemana" construida, según el comisario, a partir de "Bach, Händel, Beethoven y Bruckner". El drama wagneriano se convierte a partir de 1933 en "canon de la ópera oficial", una estética también cultivada por compositores como Carl Orff, Werner Egk o Rudolf Wagner-Régeny.
Para los ideológos nazisentarte Musik, (Música degenerada) fue el título que le dieron a ujna exposición que, celebrada en 1938 , se convirtió en la culminación de la persecución de todas las corrientes de carácter moderno que habían dominado la creación desde 1890 hasta 1933
A partir de 1933, concreta Huynh, el régimen nacionalsocialista comenzó la depuración sistemática de la vida cultural "con la imposición de un ideal estético basado en la supremacía de la raza aria", una "revolución conservadora" que cristaliza alrededor de los valores del clasicismo y la gran tradición romántica. Fuera de este círculo quedan las corrientes expresionistas, abstractas y realistas, así como la música atonal, rechazadas y asociadas a la "degeneración".
El término "arte degenerado" se acuña en la exposición organizada en Múnich en 1937, en la que se condenan el arte abstracto, el dadaísmo y pintores representados en la exposición como George Grosz u Oskar Kokoschka. La música también tuvo su exposición equivalente un año después en Düsseldorf, en la que se ataca la internacionalización del jazz o la opereta judía.
Tras "reescribir" la historia de la música, de la que desaparecen los compositores de origen judío, como Mendelssohn, Meyerbeer, Offenbach o Mahler, toma cuerpo la idea de "la superioridad natural de la música alemana" construida, según el comisario, a partir de "Bach, Händel, Beethoven y Bruckner". El drama wagneriano se convierte a partir de 1933 en "canon de la ópera oficial", una estética también cultivada por compositores como Carl Orff, Werner Egk o Rudolf Wagner-Régeny.
La exposición se ocupa de algunos de los artistas que se quedaron en Alemania y los que se vieron obligados a emigrar. Entre los que se quedaron, algunos fueron condenados a colaborar con el régimen o a enmudecer, como Paul Hindemith, el director de orquesta Wilhelm Furtwängler, el pintor Emil Nolde o el compositor Karl Amadeus Hartmann.
La exposición se cierra con un apartado dedicado a Theresienstad, el campo de concentración-modelo creado por los nazis en 1941 al norte de Praga como instrumento de propaganda destinado a ser utilizado de escaparate ante los observadores internacionales.
Para los ideólogos nazis, la música germana, comparada con la de otras naciones, evidenciaba la superioridad espiritual, moral y cultural de los países alemanes. Considerada un medio muy efectivo de propaganda, la música estuvo presente en todas las manifestaciones que organizaba el partido. Se dice que el mismo día de la inaguración delñ II Reich, el 21 de marzo de 1933, la composición coral Deutschland de Ludwig Neubeck, compuesta especialmente para la ocasión fue retransmitida por radio por todo el país.
Se sabe que el presendente de lo que debía ser la música nazi se encuentra en el panfleto de Wagner Los judíos y la música (1851) en el que su autor atacaba a Meyerbeer y Mendelssohn por su condición de judíosa, aunque sin formular de forma específica una teoría racial de la música.
Se comenta que otrro paso lo dio Hans Pfitzner, qujie alarmado por la disolución de la tonalidad, anticipó en escritos como el Peregrino futurista (1917) y la nueva estética de la importancia (1919) alghunois de los argumentos que poco más tarde explotarían los mazis. pero la obra que puso definitivasmente las bases de la nueva musicología fue Músaica y raza de Richard Eichchenauer, publicada en 1932. En ella se sasociaba el célebre concepto de degenerado a los judíos a la par que se deploraba la masiva presencia de éstos en los estatamentos musicales. Se promulgó una ley el 7 de Abril de 1933 que permitía despèdir de su cargo a todo aquel artistas de raza no ´´area, ideología comunista, o simplemente , desafecto de los nazis.

