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La Coctelera

EL ARBUSTO DEL PASTOR

Pensamientos, anecdotas, comentarios que invitan a reflexionar y estar atentos

24 Abril 2009

CULTURA, HOMBRE Y UNIVERSO

 

Carlos A.  Mora V

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.Buda

Anteriormente se ha manifestado, que la cultura no es una simple realidad sin objeto, por el contrario, se presenta con un sentido definido, es decir, con una finalidad clara, cual es la de elevar la vida humana a niveles cada vez más superiores. Lógicamente su sentido de desarrollo y de progreso está, precisamente en esto. Por  tanto, la fuerza animadora e impulsadota de la cultura es un ideal de vida: Un querer alcanzar determinada forma de vida que se considera la perfecta. Justamente tras de ese ideal, tras de esta aspiración a vivir y a realizar materialmente esa forma elevada de vida, se lanza el hombre a cada lugar y en cada momento de la Historia, de aquí, que es la participación en común de todos en esa empresa realizadora de tal ideal, lo que da lugar a esa integración en unidad de todos los hombres de una sociedad, a esa constitución de vida supra-individual.

Lo anterior, sin embargo, es olvidado por nuestros ciudadanos, pasando por desapercibido o ignorando la trascendencia de la cultura en la evolución del hombre y en la interpretación del medio en que esta circunscrito, como es el Universo. Es por eso, que consideramos importante en detenernos a redactar este artículo, a fin de motivar al lector a compenetrarse en su entendimiento y comprender mejor el rol de ello.

Recuérdese y téngase presente, como algunos han manifestado, que en el fondo, la fuerza animadora e impulsadota de la cultura está constituida por dos factores: un deber ético y un ideal metafísico. Vale decir, por una concepción del universo y del hombre y por un conjunto de normas que tratan de conducirnos a la realización de esa concepción. No importa de qué grado y de qué sentido sea esa manera de concebir al hombre y al Universo. Ni de esa manera de querer concretar en realidad lo que tenemos como verdad. Igual es, me recordaba un dilecto amigo el Dr. Buitrago, para los efectos de la cultura, lo que construye el sentido de vida del hombre prehistórico que el de la Edad media o el actual.

 Lo que es importante, es reconocer  la actitud esencial del hombre frente a las difíciles interrogantes que su propia existencia le plantea. Tal actitud es fundamentalmente la misma en todo tiempo y lugar: el hombre se responde con respuestas que tienen como verdades y que trata de realizarlas. El hombre prehistórico, que se asombra ante el misterio de los astros, del viento, de la lluvia, etc., que se mantiene inquieto para saber desde donde ha surgido él y todo cuanto lo rodea., se exige a sí mismo una serie de explicaciones y de contestación  satisfactoria a sus preguntas concibiendo al universo como un conjunto de seres animados del cual es apenas uno. Las estrellas, el viento, la lluvia, etc., son dioses, es decir, espíritus con fuerzas superiores a la suya. Incluso sus propias reacciones. Sentimientos (ira, pereza, altruismo, etc.) son efectos en él mismo de diversas divinidades. Sobre todos estos seres, definitivamente  tienen que existir necesariamente  otros con mayor poder que todos y de cuyas manos salió todo cuanto existe. Y en medio de todos,  el hombre se encuentra sometido a sus varias influencias, debiendo establecer con ellos, relaciones tendientes a ganar su buena voluntad y a evitar su animaversación, de aquí, toda la serie de actos mágicos y de costumbres desarrolladas a fin de realizar este concepto de vida.

Se puede de esta forma afirmar con Spranger, que toda cultura aloja en su seno un núcleo de concepción del universo más o menos definido, o sea como el mismo lo destaca: el centro espiritual de una cultura está constituida por un complejo de interpretaciones religiosas, que no dejan de ser tales aunque juzgadas frente a la concepción cristiana de la vida pueden aparecer todavía como muy imperfectas.

De lo anteriormente expuesto, se puede señalar, que la cultura es un fenómeno propio de la sociedad humana, apareciendo en todos los lugares y en todas las épocas, por tanto, integra una concepción del hombre con el universo que nos invita a estudiarlo, a seguir indagando en ello.

 

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