Carlos A.Mora V.
No llores por perder la felicidad; más bien agradece haberla conocido.
proverbio chino
Día a día se da una realidad que nos demuestra que estamos deshumanizados, más ante la evidencia de un mundo que cada vez esta maniféstandose en crisis en todos sus aspectos, especialmente en su valores, respeto. Basta leer la presnsa, ver la televisión, escuchar la radio y enterarnos de los conflictos que se dan, en donde las guerra, la luchas matan a seres , muchas veces inocentes, como a caba suceder recientemente en Palestina contra Israel, así como atentados, asaltos, secuestros, y muchos acontecimientos que indican que la deshumanización es un hecho cierto.
Ignacio Sánchez aporta su opinión al respecto cuando indica, que creo que el más terrible mal que se ha ido abriendo paso a lo largo de los últimos siglos ha consistido en el retroceso de la creencia en la realidad personal del hombre, es decir, lo que podría calificarse como la despersonalización o deshumanización del hombre. Se manifiesta en muchos aspectos. Hay uno muy expresivo: el regocijo que algunos sienten cuando reciben una información que, para su limitado entendimiento, entraña la reducción del hombre a la pura animalidad. Por ejemplo, les regocija especialmente saber la proximidad de la dotación genética humana con la del ratón, la mosca o el cerdo.
En realidad, son unos rebeldes contra la bipedestación a quienes lo que más les agradaría sería andar a cuatro patas. Ignoran que una diferencia aparentemente pequeña puede ser trascendental. Sienten también una intensa aversión a la palabra espíritu, que les evoca presuntas tinieblas medievales. Para ellos, el hombre es un animal entre animales y una cosa entre cosas: pura fisicoquímica. Cuando, por el contrario, todo lo verdaderamente humano es precisamente lo que no puede ser reducido a física y química: la persona
Definitivamente, nuestra deshumanización muestra signos de crisis en valores, económicos, políticos, crisis ideológicas. Ello nos hace recordar lo que indicara Cruells: los hombres ahora se desentienden de las ideas y se entregan a unos entusiasmos por las cosas simples, las cosas palabnles, pues se contentan con un bienestar matrerial, como si tan solo pudieran vivir felizmente en una especie de vacaciones pagadas perpetuas . esto equivale a decir a que el hombre de hoy adopta una actituid de renuncia a su pensamiento, a su espíritu y a la acción que este pensamiento y este espíritu provocan.
Notamos una frialdad en el trato, sea este familiar, de amigos, de trabajo y lo que muchas veces da tristeza dentro de la universidad, en donde el estudiante y el profesor han puesto una barrera inalcanzable y que cada vez parece acentuarse más; en donde entre los mismos compañeros de estudio han dado paso a una atmósfera fria, llena de envida y egoísmo.
También nos encontramos ante una deshumanización del hombre por la economía y el determinismo histórico.Justamente ,al producirse en el moemnto actual, por saturación de los países industrializados, tanto si son capitalistas como socialistas, un bienestar en las condiciones materiales del hombre, se pierden los motivos o justificativos de la lucha económica y entra en crisis toda la formulación marxista de la lucha de clases. Lo mismo pasa con los países subdesarrollados, que no tienen tiempo todavía para la lucha económicas proletarias , ya que toda la sociedad es proletaria, hasta el mismo Estado es proletrario. De aquí ,que su planteamiento ideológico consiste en defenderse, por lo menos se intenta, de las sociedades industrializadas que intentan la colonización económico-político de su sociedad, en los albores de su estructrura industrializada y de su estructura estatal.
Con esta deshumanización , el hombre moderno tiene la sensación de que la Humanidad esta a punto de destruirse y a veces por motivos no justificados, ni por conmquistas territoriales , ni por una hemogenía económica, puede aceptarse tal destrucción; en otros términos, no existe ninguna ideología política, ni mucho menos ninguna proyección económica que pueda justificar esta preparación a la autodestrucción. Ante esta deshumanización, los hombres de buena voluntad sienten que cada día es más apremiante la necesidad de encontrar una forma de diálogo entre los hombres, un diálogo para convivir que evite la imposición de la fuerza, la imposición del poder aplastante del más fuerte sobre el más débil
Por último, es importante tener presente lo que manifiesta Alejandro lLlano, que hay un paradigma social que ha entrado en una profunda crisis.
Tan hondo resulta el desarreglo, que la salida de él se convierte en perentoria. Cada vez concedemos menos crédito a políticos, mediadores financieros y manipuladores de la opinión pública, quienes -por estar incrustados en el sistema- son incapaces de diagnosticar sus dolencias y de aplicar terapias acertadas. El eje relevante ya no es el de público/privado o Estado/individuo. Ahora la articulación básica del paradigma social viene dada por lo humano/no humano.


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