EL HOMBRE LIBERADO
Carlos Mora V.
¿Quién puede atrapar el viento en su puño o envolver el mar en su manto? Proverbio
Realmente ¿está el hombre moderno liberado?, por qué no nos preguntamos ,¿ nos sentimos liberados de todo condicionamiento que hoy nos propician nuestras acciones en este convulsionado entorno, mundo en donde estamos?.
Ante tales inquietudes, es necesario descubrir quién es el hombre real y sobre todo lo que encierra nuestra libertad interior. Se puede señalar que el hombre real, ser-central que reside en todo individuo, se deja sentir en la medida en que uno ha logrado liberarse de la sujeción del cuerpo, de la mente y de las emociones. Lo cierto, como lo señalan los estudiosos de estos temas, en la medida que uno es capaz de superar los procesos de identificación y se va imponiendo un estado neutro, estable, imperturbable, va apareciendo este tipo de hombre , un hombre real que no se deja atrapar por la acción y actúa libremente.
Ramiro Calle al respecto comenta, que consideremos que nuestro interior se refleja una luz sobre las envolturas externas del individuo, y desde atrás, desde un plano, sin dejarse implicar ni envolver; surge el hombre- aparente, el hombre-real, despierto de su profundo y prolongado letargo, haciéndose sentir hasta la última célula de su cuerpo.
Aun siendo todo igual, todo es diferente. La visión, desplazada desde los planos externos a los internos, es capaz de penetrar la esencia de las cosas y no detenerse en su superficie. Si el hombre-aparente solo puede comunicarse y aun deficientemente, el hombre - real puede penetrar en dimensiones de comunión. El hombre-aparente conoce; el hombre-real comprende. El primero es víctima de la dualidad, que engendra multiplicidad. El segundo goza de la unidad: Y sólo en la unidad hay verdad, conocimiento puro, realización.
Con respecto a la libertad interior, pocos son los hombre que lo han logrado y ante esta realidad cabe preguntarse ¿Qué respuestas válidas han ofrecido la ciencia, filosofía, la religión institucionalizada?; hay quienes dicen que puras meras palabras, especulaciones, vanos conceptos, huecas elucubraciones mentales y por que no, acrobacias intelectuales. Todo porque dado a la evolución de nuestro mundo, el hombre se ha tornado máquina y justamente este tipo de hombre, ya no quiere investigar, indagar en sí mismo, prefiere continuar profundamente dormido, bajo la hipnosis de la fantasías e ilusiones que le da lo que él mismo ha creado, se encuentra embrujado por sus propios fenómenos. Por su parte, el hombre-liberado, el que busca en su interior, anda detrás de respuestas, porque ha tomado conciencia lo que expresa Tagore cuando dice: Que nos encendamos como luz, para andar en este camino, es decir, que nosotros llevabamos la antorcha del verdadero conocimiento, ella arde en nosotros.
No permite el hombre liberado que los ciegos que gobiernan al mundo (una gran mayoría) lo cieguen a él. Por el contrario, lucha para erosionar su ego, haciendo de su vida un adiestramiento que le permita lograr este estadio.
Es muy difícil conocer un hombre liberado, especialmente hoy, en donde aparecen muchos charlatanes que se creen en posesión de la verdad y que se autodenominan líderes en todas sus categorías, encontrándolos por montones en las distintas gamas de actividades en que se desenvuelven.
El hombre liberado. Se caracteriza por ser un hombre sencillo, carente de orgullo, apacible; se ha elevado por encima de la ilusión que hoy ciega a muchos, especialmente las de las ansias del poder , del dinero, del estatus falso: ha encontrado una realidad más que la aparente, vale decir, una dimensión supramundana, un conocimiento total. Ha arrojado todas esas vestimentas condicionantes que atan a la mayoría en una sociedad que ellos mismos han falseado y en una atmósfera, que también se ha contaminado. Han despertado de tal forma, que han destruido la función de su ego, su yoidad, plenamente desidentificado de los fenómenos, conquistando una completa estabilidad anímica y por ende, consiguiendo la anhelada armonía interna.
Estos hombres-liberados, son los que deben estar en nuestra Humanidad, puesto han roto con la tiranía de su naturaleza inferior, diferenciándose de aquellos que son anquilosados en sus esquemas mentales y por lo tanto, víctimas de la ignorancia y destrucción, como la que actualmente vivimos.
Si usted llega a encontrar a uno de esos hombres -liberado, aprenda de ellos y sobre todo, cuídelos. Si por el contrario, usted es uno de ellos, recuérdese que se le necesita.

